12/05/2012

Sentimientos de Ultratumba II: (parte II)

   Me encuentro en un lugar lúgubre  el cielo nublado y es de noche, hay una verja grande y negra, entre abierta, me adentro, camino y al observar las lápida veo que me encuentro en un cementerio, hay una sombra  a lo lejos, apenas escucho en susurro lo que dice, camino un poco más para verlo y escucharlo mejor, pero cuando estoy cerca el se aleja, salgo corriendo tras de el, freno al ver que estoy en la punta de un acantilado, doy media vuelta y lo veo, mueve sus labios y veo la la palabra ''ayuda'' en ellos; una sombra negra lo agarra y lo arrastra, mientras otra me empuja al vacío.

   Me levanto con la mano en  mi pecho, mi corazón palpita a mil por hora, tengo la respiración acelerada. Odio la sensación de caerme en la cama, prendo la lampara de la mecha de noche, me paro, y camino hacia el espejo, me alzo la pijama hasta la costilla, tengo un solo moretón de los miles que tenia, pero aún así me sigue doliendo, por lo menos estoy en mi habitación, abro la puerto y me dirijo hacia el baño que queda al final del pasillo, me enjuago la cara y me cepillo los dientes, la rutina diaria de la que me había desacostumbrado durante estas vacaciones. 

   Bajo las escaleras, sigo derecho hasta la puerta de salida, cuando veo el carro de Josh parado en toda la entra, el esta para al lado de la puerta del acompañante, tiene todo su pelo rubio dorado despeinado, las manos en sus bolsillos unos vaqueros negros y una camisa por fuera gris, se ve tan sexy pero hay algo que no me deja disfrutarlo del todo. 

-¿Te vas a quedar parada ahí o vas a subir?- Me pregunta mientras abre la puerta en señal de que entre

- Si, claro- Mi voz es apenas un susurro que apenas y me alcanza oír. 

No puedo creer, que alguien tan lindo y sexy, no me llegue a llamar la atención en su totalidad, osea es el chico ''perfecto'' que toda chica de la secundaria quiere de novio, es uno de los populares, y lo mejor es que no es de esos que se dejan llevar por el ego. 

   Sale del carro y lo rodea hasta llegar a mi puerta para abrirla, hoy en día nadie hace esas cosas, es otra de sus virtudes, una de las otras mil y un cosas que lo hacen ''perfecto'', pero no me importa, hay algo en mi que me hace sentir vacía, como cuando se fue mi padre y nos abandono, pero es algo más fuerte y mas profundo. 

   Apenas la segunda clase, y ya quiero que se acabe,que aburrido es estar sentada escuchando cosas que no me interesan y que no voy a utilizar en mi vida. Apenas suena el timbre, por fin descanso, aprovecho para ir al comedor pero antes de llegar, veo la oportunidad de saltarme el primer día de clases, la verdad siempre odie los primeros días  si fuera por mi no vendría, pero solo lo hago por que en esta vida todo depende de los estudios, y si no lo hago ella de seguro me mandaría a una escuela militar, tiro la mochila al otro lado de la verja, trepo la verja y al llegar a la cima me tiro al suelo, caigo acuclillada  pero se me escapa un gemido fuerte del dolor, todavía no me he recuperado del todo, pero la verdad no me importa, camino un poco hasta estar mas lejos de la escuela, me quedo parado un rato para recuperarme. Alzo mi mochila y me cuelgo en el hombro derecho. 


   Sigo mi camino, hasta ver un camino pequeño y estrecho, sigo hasta el final, me encuentro en el llamado mercado negro, ya había estado aquí dos veces pero eso fue cuando era más pequeña, pero aún así el recuerdo de haber estado aquí es instantáneo. Veo a la gente pobre de la ciudad vendiendo sus verduras, hay un niño llorando de apenas tres años, se le acerca una señora lo agarra por las manos y se lo lleva arrastrado con ella, hay un vagabundo pidiendo limosna, son muchos ruidos de personas caminando, niños llorando, hombres gritando para atraer clientes a su negocio, ruido de todos menos de carros o motos, esta zona es muy pobre para eso. Casi todos andas con ropa sucias y rotas, es algo casi nuevo para mi.  

   De pronto observo un edificio grande casi abandonado, pero se podría decir que era como el centro comercial del mercado negro, donde se encuentran los negocios mas sucios, de repente observo una tienda Mystycal Falls, suena la campanilla al momento de abrir la puerta. 

Es un lugar en buen estado, y bien de cuidado en comparación al resto del lugar, unos estantes con hierbas, otros con cremas y velas de varios colores, y un estante de madera viejo con unos libros, agarro uno que esta acostado, lo soplo y  sacudo para quitarle el polvo y ver bien su nombre, cuando escucho unos pasos: 

-¿En que puedo ayudarte?- una señora mas o menos de la edad de mi madre, con un vestido largo negro, un poco desgastado pelo  castaño oscuro hasta los hombros y ojos del mismo color. 

-En nada solo estaba de paso- Agacho la cabeza de vergüenza, abro la puerta y me salgo. 


Tiro la mochila en la cama, me doy cuenta de que me he traído el libro, me asombro al hecho de no haberme dado cuenta antes, lo agarro bien el nombre sigue sin distinguirse, lo vuelvo a sacudir cuando mi madre toca la puerta, escondo el libro debajo de mi almohada, mi madre grita a través del a puerta:

-Amelia, Josh esta en la sala- 

Maldita sea, Josh no podía venir en otro momento, me paro rápido me arreglo un poco y me cambio la blusa, por otra mas larga y limpia. saco el libro y lo meto en la gaveta de la mesa de noche, antes de salir de la habitación     

   

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